Las 6 tesis del informe
Seis argumentos que explican cómo se abre la brecha entre lo que la gente necesita y lo que percibe que el sistema puede darle.
El país rompió récords en casi todo lo que el Gobierno comunica
Empleo, turismo, remesas, exportaciones e inversión extranjera muestran resultados fuertes y, en varios casos, máximos históricos: la narrativa de avances tiene datos reales sobre los cuales sostenerse.
Pero un récord no alcanza si la experiencia cotidiana cuenta una historia distinta. El PIB pasó de crecer 5.0% a 2.1% en un año, y aunque el ingreso nominal del hogar subió 10.3%, lo hizo con una inflación cercana al 5% pisándole los talones: el avance agregado tuvo mucha menos capacidad de sentirse como progreso en la vida cotidiana. Cómo se traduce esa tensión en el ánimo de la gente es el punto de partida de este informe.
Cómo se siente la gente
Entendiendo cómo se siente la gente en lo cotidiano, cuáles son sus emociones y cuánta esperanza o agotamiento emocional tienen respecto al futuro.
En la Ola 8, casi 6 de cada 10 afirman estar peor que el año pasado. Aunque el resultado se mantiene prácticamente estable frente a abril, confirma un cambio profundo respecto a enero: la presión dejó de sentirse momentánea y se instala como el nuevo punto de partida.
Dominante negativa: 70% → 90% · Dominante positiva: 60% → 44%
Negativas
Positivas
Las emociones negativas se intensifican con fuerza. La esperanza no desaparece, pero pierde capacidad de ordenar el ánimo frente a una mezcla cada vez más intensa de preocupación, inseguridad, frustración y desconfianza.
El malestar no elimina el apego a lo dominicano, pero sí empieza a tensionar la relación con el país. La distancia no está entre la gente y lo dominicano: empieza a aparecer entre el país que valoran y el país que sienten que están viviendo.
País y Gobierno
El malestar deja de limitarse a la experiencia personal y empieza a proyectarse sobre el rumbo, la gestión y las expectativas de futuro.
La percepción de que el país va en dirección incorrecta continúa en niveles históricamente altos (77%) y define la forma en que la ciudadanía interpreta al Gobierno. La evaluación de gestión permanece en su punto más crítico: más de la mitad continúa calificando negativamente, señal de que ya no se trata de una caída coyuntural sino de una percepción que empieza a fijarse sobre el legado.
Corrupción y costo de vida se consolidan como eje del malestar. Mientras otras problemáticas pierden intensidad, los feminicidios irrumpen con fuerza (+13pp) en esta medición.
La gente está evaluando al Gobierno desde lo que ocurre en su vida diaria y desde los problemas que entiende que siguen sin resolverse. Por eso, los anuncios o logros aislados tienen menos capacidad para cambiar la percepción general. Es en la vida cotidiana donde la distancia entre las respuestas y la experiencia se vuelve más tangible.
Economía cotidiana
La presión ya no se concentra en un solo gasto: alcanza el ahorro, el crédito y las decisiones cotidianas con las que los hogares intentan mantenerse a flote.
6 de cada 10 personas sienten que apenas logran mantenerse o que están estancadas pese a sus esfuerzos.
Entre Octubre 2024 y Abril 2025 el porcentaje de personas que lograba ahorrar había subido de 16% a 20%. En la Ola 8 esa mejora se revierte por completo: cae a 14%, señal de que la presión sobre el ingreso disponible se intensificó.
Tres de cada cuatro personas ya recurren al endeudamiento por insuficiencia de ingresos. La presión se mantiene especialmente alta en los niveles bajos, pero también gana fuerza entre los hogares de mayor NSE, donde el crédito empieza a utilizarse como amortiguador del costo de vida.
cualquiera de los 4 · n=10759%
combinación de 2 · n=12064%
combinación de 3 · n=20183%
comida, combustible, luz y transporte · n=33891%
El efecto es acumulativo y prácticamente lineal: no importa tanto cuál gasto sube, sino cuántos suben al mismo tiempo. La encuesta registra cuántos de los 4 rubros subieron para cada persona, no cuáles específicamente — salvo en "4 de 4", donde por definición son los cuatro.
Frente a la Ola 7, los recortes en categorías no esenciales se estabilizan, mientras suben los de servicios del hogar (+7pp), transporte (+5pp) y educación (+4pp): el ajuste empieza a trasladarse a lo esencial.
Cuando las respuestas dejan de generar certezas
La desconfianza deja de concentrarse en el Gobierno y se extiende al sistema. Congreso, Policía y partidos concentran algunos de los niveles más bajos de confianza, mientras otras instituciones logran conservar mayor respaldo. No es un rechazo indiscriminado: la ciudadanía distingue entre quién todavía le genera confianza y quién ha dejado de hacerlo.
Se cree más en los espacios que conectan con valores, identidad y experiencia cotidiana, y menos en los asociados a representación política, poder y gestión pública. La Iglesia aparece como el principal refugio de confianza; el Gobierno, el Estado y sobre todo los actores políticos concentran el mayor desgaste.
La ciudadanía sigue encontrando espacios en los que depositar confianza, especialmente cuando los percibe cercanos a sus valores, su identidad o su experiencia cotidiana. La brecha se profundiza, en cambio, alrededor de los actores asociados a poder, representación y capacidad de respuesta: precisamente aquellos sobre los que recaen mayores expectativas de resolver los problemas del país.
La desconfianza trasciende al Estado, pero no golpea a todos por igual
El sector privado le saca 21 puntos de confianza al Estado y a las instituciones públicas. Pero ese promedio esconde diferencias importantes: la confianza cae a medida que aumenta la cercanía percibida de un sector con el Estado.
El eje no parece ser únicamente privado vs. público, sino también el grado de relación percibida con el Estado, la regulación o la dependencia pública.
| Industria | Ola 8 | Histórico | Gap |
|---|---|---|---|
| Laboratorios | 69% | 69% | 0pp |
| Telecomunicaciones | 68% | 62% | +6pp |
| Apps (delivery, transporte) | 66% | 63% | +3pp |
| Líneas aéreas | 64% | 65% | -1pp |
| Turismo | 63% | 75% | -12pp |
| Supermercados | 62% | 66% | -4pp |
| Agropecuario | 58% | 62% | -4pp |
| Industria textil | 58% | 61% | -3pp |
| Bebidas sin alcohol | 58% | 63% | -5pp |
| Bodegas / fab. de vino | 57% | 57% | 0pp |
| Energías renovables | 57% | 55% | +2pp |
| Automotrices | 55% | 58% | -3pp |
| Industria láctea | 51% | 59% | -8pp |
| E-commerce | 51% | 51% | 0pp |
| Bebidas gaseosas | 50% | 50% | 0pp |
| Bancos | 50% | 51% | -1pp |
| Medios de comunicación | 49% | 48% | +1pp |
| Fab. de cerveza | 48% | 54% | -6pp |
| Aseguradoras | 47% | 42% | +5pp |
| Servicios públicos | 38% | 38% | 0pp |
| Energía y combustibles | 36% | 38% | -2pp |
| AFP | 35% | 26% | +9pp |
| Minería | 31% | 36% | -5pp |
| Industria | Ola 8 | Histórico | Gap |
|---|---|---|---|
| Aseguradoras | 42% | 44% | -2pp |
| AFP | 41% | 53% | -12pp |
| Servicios públicos | 40% | 51% | -11pp |
| Minería | 38% | 41% | -3pp |
| Bebidas sin alcohol | 37% | 32% | +5pp |
| Bancos | 36% | 33% | +3pp |
| Supermercados | 36% | 31% | +5pp |
| Fab. de cerveza | 35% | 29% | +6pp |
| Bebidas gaseosas | 34% | 35% | -1pp |
| Fab. de vino | 33% | 28% | +5pp |
| Energía y combustibles | 32% | 38% | -6pp |
| Energías renovables | 32% | 30% | +2pp |
| E-commerce | 31% | 36% | -5pp |
| Apps | 31% | 28% | +3pp |
| Industria textil | 31% | 31% | 0pp |
| Medios de comunicación | 29% | 39% | -10pp |
| Automotrices | 29% | 29% | 0pp |
| Líneas aéreas | 28% | 24% | +4pp |
| Telecomunicaciones | 27% | 32% | -5pp |
| Laboratorios | 27% | 25% | +2pp |
| Industria láctea | 27% | 26% | +1pp |
| Turismo | 26% | 22% | +4pp |
| Agropecuario | 25% | 28% | -3pp |
Frente a su promedio histórico, la mayoría de las industrias se mantiene relativamente estable. Los mayores retrocesos en confianza aparecen en turismo (-12pp), industria láctea (-8pp) y fabricantes de cerveza (-6pp); las mejoras más claras están en AFP (+9pp), telecomunicaciones (+6pp) y aseguradoras (+5pp). La percepción de sub-regulación se ubica hoy por debajo de su promedio histórico en la mayoría de sectores, con excepciones activas en fabricantes de cerveza, supermercados, bebidas sin alcohol, bancos y fabricantes de vino.
Tendencia direccional leve y no significativa (r=0.29, r²=0.09, p=0.17, n=23): la baja confianza no siempre viene acompañada de una percepción clara de que hace falta más regulación. El escenario más delicado es el "punto ciego" — sectores donde el respaldo es débil pero tampoco hay expectativa de que más intervención del Estado corrija esa relación.
La confianza en industrias cambia mucho más según cómo se percibe el rumbo del país que según cuán pendiente se esté de la agenda pública.
Se reconoce el aporte económico (clave para la economía, genera empleos), pero mucho menos la licencia ética: transparencia, responsabilidad social y cuidado del bienestar. El sector privado conserva legitimidad por lo que aporta, pero tiene una deuda en cómo genera confianza.
Rica e Induveca cierran mejor la brecha entre vigencia y presencia. Cerveza Presidente combina la vigencia más alta del estudio (84%) con una presencia notablemente más baja (46%): domina la recordación pero no necesariamente la relación cotidiana declarada. Nota: esta pregunta mide relevancia personal, no participación de mercado.
¿Está la oposición preparada para convertirse en una alternativa real?
El PLD aparece más asociado a experiencia, capacidad para gobernar y cercanía. Fuerza del Pueblo, en cambio, gana terreno desde ideas, liderazgo y una menor carga de algunos atributos negativos. Pero ninguno consigue todavía apropiarse por completo de la idea de renovación: ambos siguen cargando con la percepción de ser parte de "los mismos de siempre". Es precisamente ahí donde empieza a ganar fuerza la posibilidad de un liderazgo construido fuera de las estructuras partidarias tradicionales.
| Atributo | Prom. | PLD | Fuerza del Pueblo |
|---|---|---|---|
| Sabe gobernar / tiene experiencia | 13% | 28% | 17% |
| Tiene buenas ideas y propuestas | 17% | 21% | 22% |
| Está cerca de la gente común | 12% | 19% | 11% |
| Tiene buenos líderes | 11% | 14% | 18% |
| Representa el cambio | 9% | 13% | 13% |
| Defiende a gente como yo | 5.8% | 10% | 9% |
| Es honesto / transparente | 4% | 5% | 5% |
| Promete y no cumple | 37% | 23% | 23% |
| Es corrupto | 38% | 41% | 24% |
| Son los mismos de siempre | 45% | 47% | 45% |
| No tiene buenos líderes | 28% | 22% | 14% |
| Solo busca el poder | 37% | 36% | 35% |
| No representa a gente como yo | 24% | 15% | 17% |
| Divide a los dominicanos | 15% | 9% | 10% |
El PLD puede pensarse desde la capacidad de gestión; Fuerza del Pueblo, desde una promesa de renovación y liderazgo. El espacio de oportunidad está en lograr que esas fortalezas dejen de ser atributos aislados y se conviertan en una propuesta clara de qué cambiaría y por qué sería diferente. En promedio, 42% no identifica ningún atributo favorable que diferencie a los partidos.
Aunque el PRM domina el volumen, el enojo predomina en la conversación sin importar el partido: la conversación pública es más severa con quien gobierna (o ha gobernado) que con quienes aspiran a hacerlo.
Santiago Matías es una figura considerada controversial y mediática, lo que explica el sentimiento dominante de rechazo hacia él. Sin embargo, su entrada a la política hizo que una parte de la conversación en redes sociales comenzara a construir una narrativa a su favor: el crecimiento de "agrado", ahora la emoción dominante, muestra una conversación que incluso comienza a verlo como una posible alternativa.
Se le percibe primero como un caso de éxito personal, no desde un posicionamiento político tradicional. Su capital nace de atributos construidos fuera de la política: éxito, autenticidad, cercanía y comunicación directa. El riesgo percibido es bajo: todavía no se le atribuye con fuerza capacidad de gestión para gobernar — ahí está la principal barrera para convertir conexión en una opción política más completa. Su apoyo tiene fuerte sesgo de NSE: en la mención espontánea alcanza 46% en NSE bajo frente a apenas 19% en NSE alto. La demanda de representación sigue ahí; lo que se debilita es la capacidad de los partidos para encarnarla.
Cuando el futuro se imagina fuera del país
Más de la mitad de los dominicanos dice que, si tuviera la oportunidad, preferiría vivir de forma permanente en otro país. El deseo es especialmente alto entre los jóvenes, pero atraviesa edades, regiones y niveles socioeconómicos. Sin embargo, querer irse no significa estar preparado para hacerlo: solo 14% ya visualiza una salida en los próximos tres años.
La evaluación de gobierno se muestra en escala de 1 a 10 (media), no en porcentaje. La intención de migrar aparece acompañada de una visión más negativa del país, del Gobierno, de las instituciones y de las industrias: no parece ser solo una respuesta al bolsillo, sino también a la sensación de que el sistema ya no ofrece suficiente confianza ni futuro.
Entre quienes todavía no tienen fecha definida, las oportunidades económicas pesan más (50% vs. 36.2%). Cuando la salida ya está planificada, aumenta ligeramente el peso de buscar un mejor futuro para los hijos y de la inseguridad. Tener o no una fecha cambia algunos detonantes, pero no cambia una percepción de fondo: cerca de 22% en ambos grupos dice no verle futuro al país.
La brecha más profunda aparece cuando pertenecer al país ya no significa querer construir el futuro en él
El avance macro no corrige el deterioro.
El país cerró 2025 con récords en empleo, turismo, remesas e inversión, pero el crecimiento perdió velocidad y una parte importante de la población tuvo que recortar gastos, endeudarse o ajustar incluso necesidades básicas.
El orgullo ya no compensa el deterioro.
Los dominicanos siguen valorando su cultura y su gente, aunque ese vínculo convive con un clima emocional cada vez más cargado de preocupación e impotencia.
The Trust Gap se vuelve más profundo precisamente donde existe mayor responsabilidad de responder. Gobierno, Congreso y partidos no solo se evalúan por lo que hacen, sino por la capacidad que se les atribuye para resolver, escuchar y representar.
La confianza que se retira de la política no desaparece: busca otros lugares donde depositarse. El sector privado conserva ventaja frente a las instituciones públicas, y figuras construidas fuera de los códigos partidarios — como Alofoke — empiezan a ocupar el espacio que los partidos pierden.