Las 6 tesis del informe
Seis argumentos que explican cómo se abre la brecha entre lo que la gente necesita y lo que percibe que el sistema puede darle.
Cómo se siente la gente
Entendiendo cómo se siente la gente en lo cotidiano, cuáles son sus emociones y cuánta esperanza o agotamiento emocional tienen respecto al futuro.
En la Ola 8, casi 6 de cada 10 afirman estar peor que el año pasado. Aunque el resultado se mantiene prácticamente estable frente a abril, confirma un cambio profundo respecto a enero: la presión dejó de sentirse momentánea y se instala como el nuevo punto de partida.
Dominante negativa: 70% → 90% · Dominante positiva: 60% → 44%
Negativas
Positivas
Las emociones negativas se intensifican con fuerza. La esperanza no desaparece, pero pierde capacidad de ordenar el ánimo frente a una mezcla cada vez más intensa de preocupación, inseguridad, frustración y desconfianza.
El malestar no elimina el apego a lo dominicano, pero sí empieza a tensionar la relación con el país. La distancia no está entre la gente y lo dominicano: empieza a aparecer entre el país que valoran y el país que sienten que están viviendo.
País y Gobierno
El malestar deja de limitarse a la experiencia personal y empieza a proyectarse sobre el rumbo, la gestión y las expectativas de futuro.
La percepción de que el país va en dirección incorrecta continúa en niveles históricamente altos (77%) y define la forma en que la ciudadanía interpreta al Gobierno. La evaluación de gestión permanece en su punto más crítico: más de la mitad continúa calificando negativamente, señal de que ya no se trata de una caída coyuntural sino de una percepción que empieza a fijarse sobre el legado.
Corrupción y costo de vida se consolidan como eje del malestar. Mientras otras problemáticas pierden intensidad, los feminicidios irrumpen con fuerza (+13pp) en esta medición.
La gente está evaluando al Gobierno desde lo que ocurre en su vida diaria y desde los problemas que entiende que siguen sin resolverse. Por eso, los anuncios o logros aislados tienen menos capacidad para cambiar la percepción general. Es en la vida cotidiana donde la distancia entre las respuestas y la experiencia se vuelve más tangible.
Economía cotidiana
La presión ya no se concentra en un solo gasto: alcanza el ahorro, el crédito y las decisiones cotidianas con las que los hogares intentan mantenerse a flote.
6 de cada 10 personas sienten que apenas logran mantenerse o que están estancadas pese a sus esfuerzos.
Entre Octubre 2024 y Abril 2025 el porcentaje de personas que lograba ahorrar había subido de 16% a 20%. En la Ola 8 esa mejora se revierte por completo: cae a 14%, señal de que la presión sobre el ingreso disponible se intensificó.
Tres de cada cuatro personas ya recurren al endeudamiento por insuficiencia de ingresos. La presión se mantiene especialmente alta en los niveles bajos, pero también gana fuerza entre los hogares de mayor NSE, donde el crédito empieza a utilizarse como amortiguador del costo de vida.
cualquiera de los 4 · n=10759%
combinación de 2 · n=12064%
combinación de 3 · n=20183%
comida, combustible, luz y transporte · n=33891%
El efecto es acumulativo y prácticamente lineal: no importa tanto cuál gasto sube, sino cuántos suben al mismo tiempo. La encuesta registra cuántos de los 4 rubros subieron para cada persona, no cuáles específicamente — salvo en "4 de 4", donde por definición son los cuatro.
Frente a la Ola 7, los recortes en categorías no esenciales se estabilizan, mientras suben los de servicios del hogar (+7pp), transporte (+5pp) y educación (+4pp): el ajuste empieza a trasladarse a lo esencial.
Vida digital
La presión cotidiana no se queda en el bolsillo. La vida digital ocupa una parte creciente del día a día y, aunque la gente reconoce efectos sobre el descanso y el bienestar, reducir ese uso sigue siendo más una intención que un cambio consolidado de comportamiento.
El uso intensivo (85% varias veces al día) atraviesa edad, región y nivel: dejó de ser variable de segmentación y pasó a ser el piso común. El efecto se reconoce primero en el sueño (34%) y la concentración (24%); un 34% dice no sentir ningún efecto negativo.
La gente se percibe más equilibrada de lo que realmente actúa: 21% de los enganchados en conflicto dice "mantener equilibrio digital", frente a 58% entre los enganchados cómodos. La intención y la autoimagen van por delante del comportamiento.
El riesgo se proyecta sobre los hijos: 47% cree que el uso excesivo afecta principalmente a los niños. Cuando se percibe como algo que nos pasa a todos, resulta más difícil sentir que el cambio depende de uno mismo.
Cuando las respuestas dejan de generar certezas
La desconfianza deja de concentrarse en el Gobierno y se extiende al sistema. Congreso, Policía y partidos concentran algunos de los niveles más bajos de confianza, mientras otras instituciones logran conservar mayor respaldo. No es un rechazo indiscriminado: la ciudadanía distingue entre quién todavía le genera confianza y quién ha dejado de hacerlo.
Se cree más en los espacios que conectan con valores, identidad y experiencia cotidiana, y menos en los asociados a representación política, poder y gestión pública. La Iglesia aparece como el principal refugio de confianza; el Gobierno, el Estado y sobre todo los actores políticos concentran el mayor desgaste.
La ciudadanía sigue encontrando espacios en los que depositar confianza, especialmente cuando los percibe cercanos a sus valores, su identidad o su experiencia cotidiana. La brecha se profundiza, en cambio, alrededor de los actores asociados a poder, representación y capacidad de respuesta: precisamente aquellos sobre los que recaen mayores expectativas de resolver los problemas del país.
Estar más pendiente no significa sentirse más representado
El 76% de los dominicanos declara mantenerse, al menos parcialmente, pendiente de lo que ocurre en el Congreso. Pero esa mayor exposición no se traduce en una relación más positiva con la institución: quienes siguen más de cerca la agenda pública tienden a evaluar con mayor dureza al Gobierno y a los partidos.
Los informados están más en desacuerdo que los desconectados (B2B 55.6% vs. 41.3% en "las leyes resuelven"). Estar más pendiente del Congreso corre a la gente hacia el desacuerdo, no hacia el punto medio.
Al elegir un legislador, la integridad y la trayectoria pesan mucho más que el partido político: solo 6-8% prioriza el partido sobre el historial personal.
La desconfianza trasciende al Estado, pero no golpea a todos por igual
El sector privado le saca 21 puntos de confianza al Estado y a las instituciones públicas. Pero ese promedio esconde diferencias importantes: la confianza cae a medida que aumenta la cercanía percibida de un sector con el Estado.
El eje no parece ser únicamente privado vs. público, sino también el grado de relación percibida con el Estado, la regulación o la dependencia pública.
| Industria | Ola 8 | Ola 3 | Histórico | Gap |
|---|---|---|---|---|
| Laboratorios | 69% | 56% | 69% | +13pp |
| Telecomunicaciones | 68% | 49% | 62% | +19pp |
| Apps (delivery, transporte) | 66% | 45% | 63% | +21pp |
| Líneas aéreas | 64% | 53% | 65% | +11pp |
| Turismo | 63% | 72% | 75% | -9pp |
| Supermercados | 62% | 56% | 66% | +6pp |
| Agropecuario | 58% | 45% | 62% | +13pp |
| Industria textil | 58% | 43% | 61% | +15pp |
| Bebidas sin alcohol | 58% | 51% | 63% | +7pp |
| Bodegas / fab. de vino | 57% | 38% | 57% | +19pp |
| Energías renovables | 57% | 39% | 55% | +18pp |
| Automotrices | 55% | 46% | 58% | +9pp |
| Industria láctea | 51% | 41% | 59% | +10pp |
| E-commerce | 51% | 43% | 51% | +8pp |
| Bebidas gaseosas | 50% | 33% | 50% | +17pp |
| Bancos | 50% | 43% | 51% | +7pp |
| Medios de comunicación | 49% | 35% | 48% | +14pp |
| Fab. de cerveza | 48% | 42% | 54% | +6pp |
| Aseguradoras | 47% | 28% | 42% | +19pp |
| Servicios públicos | 38% | 25% | 38% | +13pp |
| Energía y combustibles | 36% | 31% | 38% | +5pp |
| AFP | 35% | 20% | 26% | +15pp |
| Minería | 31% | 28% | 36% | +3pp |
| Industria | Ola 8 | Ola 3 | Histórico | Gap |
|---|---|---|---|---|
| Aseguradoras | 42% | 51% | 44% | -9pp |
| AFP | 41% | 61% | 53% | -20pp |
| Servicios públicos | 40% | 58% | 51% | -18pp |
| Minería | 38% | 48% | 41% | -10pp |
| Bebidas sin alcohol | 37% | 37% | 32% | 0pp |
| Bancos | 36% | 33% | 33% | +3pp |
| Supermercados | 36% | 32% | 31% | +4pp |
| Fab. de cerveza | 35% | 36% | 29% | -1pp |
| Bebidas gaseosas | 34% | 47% | 35% | -13pp |
| Fab. de vino | 33% | 34% | 28% | -1pp |
| Energía y combustibles | 32% | 44% | 38% | -12pp |
| Energías renovables | 32% | 28% | 30% | +4pp |
| E-commerce | 31% | 43% | 36% | -12pp |
| Apps | 31% | 22% | 28% | +9pp |
| Industria textil | 31% | 39% | 31% | -8pp |
| Medios de comunicación | 29% | 50% | 39% | -21pp |
| Automotrices | 29% | 34% | 29% | -5pp |
| Líneas aéreas | 28% | 29% | 24% | -1pp |
| Telecomunicaciones | 27% | 38% | 32% | -11pp |
| Laboratorios | 27% | 31% | 25% | -4pp |
| Industria láctea | 27% | 35% | 26% | -8pp |
| Turismo | 26% | 20% | 22% | +6pp |
| Agropecuario | 25% | 38% | 28% | -13pp |
Casi todas las industrias mejoran su confianza frente a Ola 3, pero turismo es la única con caída notable frente a su promedio histórico (-9pp). La percepción de sub-regulación cae en la mayoría de sectores, con excepciones activas en bancos, supermercados, energías renovables, apps y turismo.
Tendencia direccional leve y no significativa (r=0.29, r²=0.09, p=0.17, n=23): la baja confianza no siempre viene acompañada de una percepción clara de que hace falta más regulación. El escenario más delicado es el "punto ciego" — sectores donde el respaldo es débil pero tampoco hay expectativa de que más intervención del Estado corrija esa relación.
La confianza en industrias cambia mucho más según cómo se percibe el rumbo del país que según cuán pendiente se esté de la agenda pública.
Se reconoce el aporte económico (clave para la economía, genera empleos), pero mucho menos la licencia ética: transparencia, responsabilidad social y cuidado del bienestar. El sector privado conserva legitimidad por lo que aporta, pero tiene una deuda en cómo genera confianza.
Rica e Induveca cierran mejor la brecha entre vigencia y presencia. Cerveza Presidente combina la vigencia más alta del estudio (84%) con una presencia notablemente más baja (46%): domina la recordación pero no necesariamente la relación cotidiana declarada. Nota: esta pregunta mide relevancia personal, no participación de mercado.
El descontento existe, pero la política no logra cerrar el gap
Ningún partido consigue construir una imagen ampliamente positiva ni diferenciarse con claridad. El PLD conserva ventaja en experiencia, cercanía y capacidad de gobierno; Fuerza del Pueblo destaca más por propuestas y liderazgo; el PRM queda afectado por la percepción de incumplimiento y debilidad de sus líderes; el PRD mantiene una imagen débil y poco diferenciada. En promedio, 42% no identifica ningún atributo favorable que diferencie a los partidos.
Aunque el PRM domina el volumen, el enojo predomina en la conversación sin importar el partido: la conversación pública es más severa con quien gobierna (o ha gobernado) que con quienes aspiran a hacerlo.
Se le percibe primero como un caso de éxito personal, no desde un posicionamiento político tradicional. Su capital nace de atributos construidos fuera de la política: éxito, autenticidad, cercanía y comunicación directa. El riesgo percibido es bajo: todavía no se le atribuye con fuerza capacidad de gestión para gobernar — ahí está la principal barrera para convertir conexión en una opción política más completa. Su apoyo tiene fuerte sesgo de NSE: en la mención espontánea alcanza 46% en NSE bajo frente a apenas 19% en NSE alto.
Cuando el futuro se imagina fuera del país
Más de la mitad de los dominicanos dice que, si tuviera la oportunidad, preferiría vivir de forma permanente en otro país. El deseo es especialmente alto entre los jóvenes, pero atraviesa edades, regiones y niveles socioeconómicos. Sin embargo, querer irse no significa estar preparado para hacerlo: solo 14% ya visualiza una salida en los próximos tres años.
La evaluación de gobierno se muestra en escala de 1 a 10 (media), no en porcentaje. La intención de migrar aparece acompañada de una visión más negativa del país, del Gobierno, de las instituciones y de las industrias: no parece ser solo una respuesta al bolsillo, sino también a la sensación de que el sistema ya no ofrece suficiente confianza ni futuro.
Fe personal, institución que resiste
La Iglesia conserva una mayoría clara de confianza (ver capítulo 04), aun cuando la religiosidad se vuelve más personal y menos dependiente de la práctica institucional.
El catolicismo mantiene la primera posición (36%) pero convive cada vez más de cerca con iglesias evangélicas y pentecostales; el peso del catolicismo es mucho mayor entre adultos (46% en 56-65) que entre jóvenes (22% en 18-25). 6 de cada 10 religiosos creen pero no practican con regularidad: los pentecostales son la principal excepción, con 42% muy practicante frente a 22% entre católicos.
La religión pesa mucho más sobre la crianza (77%) y el matrimonio (69%) que sobre el voto (36%) o la diversión (36%). "Menos religioso ahora" alcanza su punto más alto entre los jóvenes de 18-25 años (31%), apuntando a un cambio generacional en la forma de vivir la fe.